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viernes, 1 de mayo de 2009

ANA Y LILA. Las caracolas.

Había dejado de notarlo. Su sombra desencajada llevaba años adelantándole el paso, y su reducido tamaño no se ajustaba a su cuerpo de mujer. Sin embargo, Ana, no mostraba extrañeza ni desconcierto ni temor. Simplemente había dejado de notarlo.
Los años en su ajetreo se topaban unos con otros. ¡Hirientes! Así la vida pasaba y los recuerdos esperaban turno. Pero hubo una mañana en la que Ana recordó el por qué de su peculiar sombra.

Fue una mañana de invierno en la que como todas las mañanas compartió tostada con su perro Rufo, montaron en el coche y condujo hasta la playa. ¡Vacía!. Sólo para ellos la arena, el mar, el cielo… Pero aquella mañana la playa, su playa, se nació distinta. Quiso la Luna quedarse un poco más, las gaviotas se acicalaban en la arena, las flores silvestres estrenaban el verde y en la orilla, eso fue lo más extraordinario, esperaban las caracolas.

-¡Rufo hay caracolas!- gritó Ana y corrieron hacia la orilla.
Había tantas caracolas, tamaños, colores, formas. Ana no daba crédito a sus ajos. Tenía que tocarlas. Se agachó, cogió una y al moverla se le cayó de adentro una palabra, una palabra de espuma: jazmín. Y el corazón le dio un vuelco. Cogió otra caracola y otra palabra, de arena: canela y otra más y cayó una palabra de papel: pájaro y ahora de agua: sueño y la orilla se iba llenando de palabras. Rufo ladraba con su ladrido de juego (tres agudos pausa y otros tres ladridos), se agachaba estirando las patas delanteras y saltaba intentando atrapar las palabras que le chocaban en el hocico deshaciéndose, Rufo agitaba la cabeza como si dijera no y volvía a la carga. Ana, casi corría moviendo caracolas ya no leía las palabras, las dejaba escapar y reía todo su cuerpo reía. Cayó de rodillas en la arena, extenuada, Rufo corrió hacia ella y empezó a lamerle la cara. Ana miraba al mar. Supo que las caracolas venían del otro lado del océano, de una remota playa en la que vivía una mujer llamada Lila. Y recordó:

***– ¿Cómo te llamas?-
-Ana y tú-
-Lila- le dijo y la risa les vino a la boca
¿Quieres jugar, Ana?-
Y jugaron, la niña Luna y la niña Patio, con los gatos y las mariposas, y al coger y al saltar y se pintaron los labios para dejar corazones en los espejos, y zapatos de tacones para tocar a la luna, y manzanas con canela rondando por las baldosas , y jazmines en el pelo, y pájaros de papel para sus sueños y secretos en los oídos, y contemplaron fascinadas como la luna y el patio intercambiaban las sombras.*****


Sólo la sombra había permanecido fiel al recuerdo de Lila al amor que la niña sintió por ella. Su sombra desencajada siempre iba un paso por delante, quería ser vista, recordada. Decidió no crecer, no confundirse con Ana, ella era la sombra de la niña Lila.

La mirada de Ana se perdía más allá del océano. ¡Feliz!. En sus manos se había quedado una caracola, la frotó como si fuese la lámpara mágica, cerró los ojos y formuló su deseo. A su lado, Rufo, tendido en la arena, descansaba plácidamente.

18 comentarios:

Rayuela dijo...

Lila acaba de regresar de la playa, en esta tarde tibia del mayo otoñal.
El tiempo todo estuvo mirando el mar, pensando en que, pronto, de alguna manera mágica, debería encontrar a esa mujer que alguna vez,(recordó), fue una niña jugando en otrosiguales patios, y que creía se llamaba Ana.
Y el tiempo todo, la tardentera, la luna estuvo en el cielo de tan azul transparente.
Y ahora, mientras lee un cuento en cierto blog perfumado, amigo, íntimo; comprende que ha caminado un camino de luz, desde una playa con piedras blancas a otra con caracolas...


Todo lo que acabo de escribir es absolutamente cierto, así que, con tu permiso, lo transformaré en ficción en cualquier momento.


Un gran beso, amiga del alma!

Roberto Esmoris Lara dijo...

¡Es hermoso, Ju-Ana, hermoso.
Besos de tu amigo el REL
(Campasolo no está en este momento, se fue a la playa a jugar con Almampena)
¡Bravo, Lunitazul!

ruben dijo...

Si el lirismo tuviera nombre de mujer sería el tuyo.Nadie podría retocar nada de este escrito,
como la belleza, como la rosa.
Poemas de rubén

El sereno de los faros dijo...

y dale con la canela y el jazmín...y dale y dale y dale... ¿cuando nos vamos a poner de acuerdo Rayuela vos y yo?. Estoy seriamente dislocado sin el significante de estas palabras. Mis sentidos se esfuman a otros planos. No puede ser.
Voy a frotar las caracolas para que mis deseos se cumplan y esas palabras me vuelvan.
(el relato esta buenisimo pero estoy con un berrinche).

JuanSe... dijo...

jajajajaja... siento como que conociera tanto a Ana como a Lila... son intimas amigas de Uvita, yo se que si, de algun modo se conocen y se cuentan cosas... jejejejeje...

excelente relato... y ojalá las caracolas dijeran cosas tan bellas cada que uno las frota...

un abrazo

CeLeS! dijo...

Desde el otro lado del mar, Lila jugaba con palabras... ya no creo en las csualidades, sí en causalidades.

=)

Qué linda sombra la que no quiere crecer!

Un besote con espuma de mar.

Adrianina dijo...

Hermoso, es como que el tiempo de detuvo, cuantas veces uno quisiera que todo se quede en su lugar.

Hermosa narrativa,me gustó por su final abstracto...

Besos

www.adrianina.blogspot.com
www.princesaturandot.blogspot.com

Grettel J. Singer dijo...

qué hermosura lunaazul, tus palabras en conjunto hacen estrofas memorables.

qué vida más rica la de rufo, viendo todo aquello.
muchos besos

ALEX dijo...

Luna, lunera...me paso por aqui a ensancharme el alma y engrandecerme el corazón...es un encanto, un remanso de paz y un respiro venir a tu blog...un besote

Mercedes dijo...

Me he visto inmersa en un maravilloso mundo onírico, por donde revoloteaban todos los sentidos! ¡Qué sensación tan agradable!

Un beso muy fuerte!

brujita dijo...

¡No tengo palabras paa hablar de tu escrito Luna!... Es pura música, sueño, amor, ternura, pureza, magia...¡¡¡Gracias!!!

Besito volado.

peyote dijo...

“Cogió otra caracola y otra palabra, de arena: canela y otra más y cayó una palabra de papel: pájaro y ahora de agua: sueño y la orilla se iba llenando de palabras.”
- Este retazo es vida, sumergida entre todo su contexto -

Las costas, es decir los bordes de la racionalidad terrenal que no comprenden del infinito, con el mar; arrastran emociones con diestra y semejante belleza de tales encuentros.

Salgo con ganas de entender las caracolas, pero para quienes no sabemos de playas, es mejor esperar otra oleada.

Saludos.

CROMOSOME dijo...

Genial, rimbombante; y miles de sinónimos.

La esencia de aquellas infantas; y el épico, mágico, realidad de Rufo y su sueños místico. Renacen los caracoles, revive la playa complaciente, excitada ola tras ola, rayo tras rayo; mirada tras mirada, de sombra y té, de café y caletre misionero.

Que revivan esos patios, que revivan la luna pasionera, que reviva la amistad de dos polos lejanos.

Genial, insisto, genial.
Saludos y buendía, Luna y lápiz.

Juan de la Cruz Olariaga dijo...

Magia, deseo, ilusión y sueño, que mas pedir en este hermoso relato cargado de esas cuatro cosas. Para copiar y guardarlo entre las cosas selectas para releer en algún momento. Un beso.

Alejandra Menassa dijo...

Ilimitada fantasía y bellamente relatada, la sombra que no creció, como el niño Oscar del tambor de hojalata de Günter Grass.
Muy bello, gracias Luna azul:
Siendo el pais de la fantasía, no podías llamarte de otra forma

Adolfo Payés dijo...

Hermoso escrito.. un gusto haber encontrado tu blog..
te sigo para poder regresar a visitarte, te sigo leyendo

saludos fraternos con un abrazo muy grande

besos

mary dijo...

Hemos leido mi hijo Jaime y yo tu historia, nos ha gustado mucho y tus palabras "incluso con sus verbos mal conjugados" me han conmovido. Besos y hasta pronto Mary.

VISION DE ARLEQUÍN dijo...

que lindo,, lástima que el tiempo corre y no se detiene y no respeta nada ni a nadie.

me ha gustado mucho tu escrito, te mando un calido saludo desde algún funesto lugar de México.

"LA VIDA ES UN GRAN CIRCO, PERO SIN ESPECTADORES"