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miércoles, 15 de abril de 2009

SOPLA


Zobel "El jardín seco"


SOPLA

Sus alas en mis dedos.
En mis dedos de mariposa.
La mariposa en el cristal.
La niña sopla, sopla, sopla.

No vuela la mariposa.
En la ventana abierta
sopla la niña sopla.

No vuela la ventana.
Mira la niña se está muriendo
la mariposa.

Parada en el cristal
se va la niña
agitando mis alas
en sus dedos de mariposa.

domingo, 12 de abril de 2009

MI DOLOR

(Picasso)

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Hoy me sangran el corazón las manos y los ojos.
Hoy tendría que ahogarme
sudar todo el dolor de esta hora
de este silencio de lluvia.
Hoy tendría que resquebrajarme
secarme como un mar sin agua
convertirme en oleadas de sangre
golpear la noche
clavarle espantos.
Hoy tendría que asfixiar la luz
arrancarle el corazón a los sueños
incendiar las flores y las semillas.
Hoy tendría que cerrar las puertas
arrodillarme
sentir el dolor de la tierra
cavar la muerte y su fosa
con mis manos.
Dejarlo todo en orden y en silencio.
¡Porque hoy me duele hasta la silla en la que me siento!


lunes, 6 de abril de 2009

ANA Y EL SILENCIO


Entonces lo supo. Tendría que desaprender el dolor. Quitarle el silencio a la muerte. Supo que tendría que volver, quebrar la línea, trazar el diámetro que la regresara al centro, al principio de lo posible. Y recordó, recordó el tiempo en el que el silencio amasaba su vientre, le traía canciones de amor, le fingía el viento, el viento de levante con su locura, cuando el silencio se desconocía a si mismo, creyéndose caricia.

Ana giró sobre sus palabras y encontró las del hombre –sé que sabrás escuchar mi silencio- y camino sobre ellas, la sostuvo como un mar de sal. Blancas palabras, blancos pies sobre la blanca salina. Y regresó, al silencio de todos los silencios, a su hogar, a la antigua y vieja casa, a las paredes que la engendraron. Ana subió peldaño tras peldaño y halló la viga vertical, clavada la puntilla, ocultando la enorme-oscura llave y Ana introdujo la llave en el orificio y giró y el corazón le volteó y escuchó el lamentar de la puerta.

Hacía cuarenta años que una mujer la parió, de madrugada, en silencio. No hubo llanto, le dijeron un día, llegaste en silencio, como las luces del alba.

Ana siguió avanzando en su regreso, quitándole miedos, desarrugando lo arrugado, descosiendo lo cosido. Dejando en cada habitación agujas desenhebradas. Deshaciéndose de ella.

La vieja casa cobijó aquellas horas de encuentros por desencuentros, horas de desaprender el dolor, la muerte, el silencio que ensordece. Ana solo quería *oír el silencio del hombre* el silencio puro, el que sale de dentro, el que se conoce se reconoce y se sabe libre.

Y Ana llegó al centro, al origen de lo posible, giró sobre sus palabras y halló las del hombre, regresaba de todas las idas y venidas. El hombre despojado del guerrero, del corsario, se hizo caricia, y una mañana de color verde entró en la casa y la casa se fue a la orilla y el corazón de Ana escuchó el rumor de las olas, el blanco y virginal silencio, en los besos del hombre

miércoles, 1 de abril de 2009

LA NIÑA DEL AIRE


Yo era una niña de largos corredores y azoteas de cal.
Guardaba grillos en el cajón
y aullaba con los gatos en las noches insomnes.
Yo era una niña de paredes desconchadas con dibujos de elefantes,
caravanas de hormigas,
seres invisibles a los que nunca puse nombres.
Yo habitaba en una casa deshabitada,
con ladrillos en el suelo,
ventanas desvencijadas,
cristales difusos que semejaban el mar.
Yo soñaba en las tardes de verano con selvas tropicales,
con caballos alados,
volaba escaleras abajo
sintiendo en el corazón el latir de los aves.
Yo le robaba flores a la mañana,
inventaba pecados en la tarde,
le contaba cuentos a la noche,
acunaba con mi cuerpo las estrellas.
Yo buscaba manantiales y hallaba tollos,
me perdía en los espejos y me multiplicaba en calles solitarias.
Yo era una niña de pandorgas y libélulas,
con jazmines en el pelo y canela en los labios,
aullaba a la Luna,
andaba por largos corredores,
hacia equilibrios bordeando el abismo.
Yo solo era la niña del aire.

sábado, 28 de marzo de 2009

ANA

Aquella tarde, Ana, se sintió especialmente cansada. Miró a Mario, su marido, llevaba años mirándolo, no estaba muy diferente de cuando se conocieron, algunas canas y algo más de peso. Por lo demás casi diría que era el mismo hombre taciturno, razonable, con los pies en la tierra, de veinte años atrás.

La noche que se conocieron la pasaron deambulado por las calles solitarias del pueblo. Al amanecer, en la casapuerta, Mario le cambio el adiós por un te quiero y un sol cálido, madrugó en los ojos de Ana.

Ella lo buscó, desanduvo la noche anterior hasta encontrarlo, sin decir nada se sentó a su lado, en la cafetería Mar y sus manos doblaron servilletas, pájaros de servilletas de papel. Desde entonces la distancia entre dos besos se hizo más corta que el día.

Pero aquella tarde, Ana, estaba tremendamente cansada, miró a Mario y sintió un tijeretazo en los párpados , entonces supo de donde le venía el cansancio. Del cuerpo, de todos los cuerpos, de su propio cuerpo, del cuerpo de Mario y de todos los cuerpos que la habían rozado, respirado. Ana siempre fue demasiado leve, demasiados pájaros de papel en sus manos y Mario llevaba años tirándolos a la papelera, sujetándola, convencido de aportarle la estabilidad, la realidad que ella necesitaba. Pero aquella tarde, cuando Mario volvió del trabajo, en las ventanas, en las mesas, en las sillas, en el suelo, por todas partes había pájaros, pájaros de papel de libro. ¿Qué has hecho? Preguntó Mario, desconcertado. Ella le miró, como si realmente lo estuviese viendo, guardó silencio unos segundos y le dijo:
-Me cansé de los cuerpos, desde ahora te voy a soñar-
Al escuchar las palabras de Ana, Mario, por primera vez en su vida, sintió bajo sus pies arenas movedizas.

jueves, 19 de marzo de 2009

360

Círculo:
preámbulo del amor.
Espejo:
mar acuoso
donde navego para encontrarte.
Seco
líquido:
la añoranza de tus labios…………
……………………………………………………….
Y mi cuerpo de aire te busca para llenarse de contornos.
-----------------------------------------
Tu cadera rompe el círculo
atraviesa el espejo
y me colma de sal y agua
me hace tierra
saliva.
Me aletean mariposas naranjas
en tu boca
en mi lengua…………………………………..
Me tragaré
los mares.
Beberé
el jazmín y la canela.
Abriré pasadizos.
Construiré relojes.
Y tú vendrás por los huecos del espaciotiempo
y yo iré
por la nada.
Hay un lugar donde las líneas paralelas convergen:
ES EL PUNTO EXACTO DEL AMOR

Premios

Amiga Rayuela mil besos por tu regalo.


Feliz de recibir tu premio amigo sereno (los secretos del sol).
Es un placer compartirlos con todos los que me visitáis, gracias.